miércoles, 10 de diciembre de 2014

CHI VIVRÀ VEDRÀ



Adolfo Suárez por fin descansa. Fue un político que hizo mucho más de lo que se esperaba de él, y de ahí su grandeza. No todo fue bueno. No todo fue perfecto. Pero, como Sinatra cantó, hizo lo que tenía que hacer y lo hizo a su manera: haciendo democracia al negociar. En ese periodo democrático a media luz, qué terminó en 1982, la política de Suárez estuvo más tangente que nunca de la práctica en las mejores democracias: las democracias consensuales. Esa autenticidad brilla más, dado que después casi desapareció en la política española. Llegaron décadas con alguna borrachera de carisma y políticos de resaca navegando bajo banderas de conveniencia. Mucho de comedia, esperpento y exageración. Suárez es el sentimiento trágico de la vida. Dio pasos contados, pero muy rápidos y largos. El destino, eso que no existe, evitó que la vida pública ajase su brillo. Parafraseando la película de Nicholas Ray (Knock on any door), "Vivió rápido, murió políticamente joven y nos ha dejado un precioso recuerdo". Suárez por fin descansa, y ahora estamos más solos que nunca, rodeados de fantasmas.

La tradicional desconfianza de los políticos hacia los españoles es cada vez más aguda. Los españoles, sus necesidades y exigencias molestan. Las razones de Estado, la alta política, los intereses del país, son metáforas que esconden una realidad tan mezquina que duele. La desafección de los políticos por la política es cada vez más intensa. Su máxima aspiración son las mayorías absolutas: un estado perfecto de no-política. La política es negociación, buscando el punto medio que da el equilibrio. Tenemos unos políticos que desconfían de los ciudadanos, y que aspiran a "pequeñas dictaduras" de cuatro años. Ahora vivimos el último ejemplo.

Lo de Rajoy y su Gobierno es peor que la peor pesadilla que imaginarse pudiera. Nadie en su sano juicio hubiese pensado ese regreso de Dios, la Patria y tantos otros valores de destrucción masiva. Todos juntos, campando bajo la mirada de un Rajoy del que sabemos por qué calla. Está muchísimo más guapo, electoralmente, callado. Las protestas se etiquetan desde el principio con verbo franquista: grupúsculos (curiosa palabra que daría para una tesis) violentos o jóvenes con antecedentes (los ficharon en la anterior manifestación). Y, evidentemente, van a más, conforme la crisis continúa y la respuesta de la derecha es amordazar a quien protesta. Lo de siempre y que ya vivimos: la policía (trabajadores públicos al fin y al cabo) y los jóvenes se parten la cara y la cabeza en las calles. Hay un paralelismo curioso entre esos policías cuyos mandos dejaron solos y rodeados, y los jóvenes que les rodeaban, a los que también han dejado solos y abandonados en las cunetas de tantas carreras.

Y en este mundo dónde la seguridad levanta banderas y barricadas se culmina una fase. En lo que las tendencias mundiales apuntan, una de las principales tensiones políticas son el nacionalismo y el localismo. Es una fuerza motriz que corta en blando: trasversal a las clases sociales, con empresarios y obreros de la mano. Superada la cleavage principal, que es la dominación socioeconómica, la lucha identitaria campa por doquier. Además, tiene su aquel progresista y romántico. ¿Quién no quiere ser un Lord Byron con faldita corta, luchando por la independencia de Grecia? Bueno, yo no. Pero para mí, si fuera nacionalista, sería el no va más. Es una de las ventajas de ser nacionalista: siempre tienen a mano ropas muy exóticas y bordadas, aunque debemos reconocer que no siempre sientan bien. Todo hay que decirlo. Y así en Escocia, el Véneto, Cataluña y todo lo que vendrá. Es maravilloso este capitalismo financiero transnacionalizado que, por si acaso, no le vienen mal Estados cada vez más pequeños, fragmentados y excluyentes. Balcanizar el mundo. Justo lo contrario de Orwell (con los grandes bloques inspirados en la época). Parece una pesadilla de la historia: ¿avanzaremos hacia un capitalismo internacional con una expresión política feudal?

Ucrania es el punto de inflexión. Pero, antes, permítanme que estire un poco las neuronas. Yo me preguntaba (a lo Burning), qué hacen algunos países postcomunistas en un sitio como este, en la Unión Europea. Muchos de ellos son anocracias dominadas por élites económicas, con inestabilidad, corrupción y tensiones antidemocráticas continuas. Los datos dicen que, en el mundo, las anocracias han pasado de ser unas veinte a más de cincuenta. Y entrar en la Unión Europea, con lo que nos costó a los del sur. Nos costó la leche en cuotas, como mínimo, y Marín lo sabe. La Unión Europea era sinónimo de club de los demócratas "guais". Algo perfecto para el club de las dictaduras muertas (Grecia, Portugal y España). Por eso, todos estos países post, ingresando a las bravas, sin reconocer el acervo europeo y tomándose el medioambiente a chicota y muchas cosas más...

En su momento, ingenuamente pensé que era una cuestión de mercados. También una cuestión de potencia europea. En algún documento de los 90 se preguntaban, ¿dónde termina la Unión Europea? ¿Es un concepto geográfico o político? ¿Acaso Israel no está ya en Eurovisión? Había quien proponía que una cosa era la Europa geográfica y otra la Unión Europea dónde no se ponía el sol. Podíamos crecer hasta más allá. Mientras nos dejaran...

Desde el punto de vista de la Federación Rusa, las incorporaciones masivas a la Unión Europea fueron realmente anexiones en caliente con cobertura demócrata. Su efecto, cercar y limitar el área de influencia rusa. Ahora en Crimea le han tocado los bemoles. Ya veían venir la anexión de facto, mediante acuerdos comerciales, políticos y de esas cosas. Y para anexionártela tú, me la quedo yo. Sobre todo estando los barcos en el agua. Las ampliaciones de la Unión Europea hacia los post no eran solamente apoyo a las democratizaciones. Era geopolítica pura y dura. Y en esa lógica global, la propia Unión Europea paga las consecuencias. La fragilidad del sistema político es muy elevada (en Bulgaria, Rumanía, Hungría, etc.). Su peso en el Gobierno de la Unión Europea relevante (¿Recuerdan los episodios con los hermanos polacos?) Las barreras a la movilidad intraeuropea (la joya de la corona de la Unión) se excusan en búlgaros y rumanos. Ahora que ya pagamos las consecuencias, solamente quedan las incorporaciones precipitadas de los Estados balcánicos. No sea que les dé por pedir asilo en Rusia...

MUCHO RUSO EN RUSIA



Ucrania tuvo que ser, con su Crimea plateada. Ahora, más que el muro (de Berlín) importa el muro (de Facebook). Estados Unidos está en campaña por sus libertades, que no permite que se tomen otros (excepto, claro está, Israel). Expone un listado con todas las falsedades que argumentan “los rusos” para intervenir en Ucrania. Lo han hecho rápido y fácil. Ya tenían la plantilla de cuando la intervención en Iraq. Son las ventajas del rodaje. Lo cierto es que lo único muy claro es que Rusia quiere volver, que Estados Unidos prefiere usar Brumel y arrimarse en distancias cortas para evitarlo y que la Unión Europea… ¡Ay! “Que se joda la UE”. La Unión Europea se encuentra entre la espada y la pared.

Digresión. Hasta tal punto, que cuando Merkel duda a qué hora quedó, llama al amigo americano para que la CIA le envíe la copia de su agenda. No te digo el ahorro en backups que tienen los gobiernos europeos. Y eso no se valora lo suficiente. Menudo coste en discos duros tiene Estados Unidos para almacenar toda la información de sus aliados. Que si mails, que si teléfonos, que si chats… Se lo digo y lo repito. Todo ese esfuerzo por ayudar a los europeos no se valora lo suficiente. ¡Anda! Un virus ha formateado el disco y perdí los acuerdos secretos de comercio con tal país, el teléfono de aquel subsecretaria/o tan maja/o los datos sobre nuestra inteligencia en el extranjero. No problem, que para eso sabemos ingles. Llamas a Langley (Virginia) que te envíen una copia. Primero dirán que no saben de que les hablas, pero cuando emplees la táctica Gila seguro que ceden: Vamos hombre, que se escacharizó el pirulo este que hace ruido y no podemos sacar nada de nada. O lo arreglamos o volvemos al latín, y ya saben por lo del Vaticano, que no se aclaran en cuál de los cinco modelos declina y se puede liar una muy gorda. En dos días te dejan un paquete sin remite en la puerta del Ministerio y arreglado. Con suerte, igual hasta te dejan gratis un excelente antivirus. Los antivirus son como el tequila. Sabes que es muy bueno cuando lleva un gusano dentro. Eso me dijeron mis aliados y yo así me lo tomo.

Un ministro bien informado, Urmas Paet, de Estonia, le cuenta a Ashton: “Una llamada filtrada de Ashton sugiere que los francotiradores de Kiev obedecían a la oposición” (RTVE). La historia relata que el actual primer ministro de Ucrania (Arseni Yatseniuk, candidato de Estados Unidos, que se impuso al candidato de la Unión Europea Vitali Klitschkó, para expulsar al Presidente preferido de Rusia, Yanukóvich), accedió al poder en una situación al parecer provocada para generar violencia, tensar y evitar acuerdos. Se contrataron francotiradores mercenarios que asesinaban policías y opositores por igual. Al parecer la anterior oposición, ahora en el Gobierno, no tiene interés en averiguar la verdad. Parece que la Unión Europea tampoco quiere saber qué canalla dio la orden de acuñar héroes y heroínas. Mientras tanto, la Unión Europea inicia sanciones contra Rusia. Lo cierto es que ya no se sabe a ciencia cierta dónde está la espada y dónde la pared. También puede ser que la Unión Europea se encuentre entre la pared y la pared y termine siendo el relleno del emparedado. Si esta es la verdadera imagen de la realidad, Ashton y la política exterior de la Unión Europea es sin duda, el pepinillo.

Escuchaba a un analista explicando que los conflictos ahora son una cuestión de deudas públicas, inversiones y recursos energéticos. Los países están tan comprometidos económicamente unos con otros, que las violencias quedan amortiguadas por intereses superiores: ninguna élite va a una guerra para perder dinero. En el fondo está, ya se sabe, el viejo Hegel. Grecia y las hipotecas fueron el último ejemplo. El acreedor depende del deudor tanto, o quizás más, que el deudor depende del acreedor. Entre otras cosas, el acreedor tiene más que perder. Pero ese equilibrio no está tan claro. Gayo Salustio, en la Conjuración de Catilina, cuenta como tras la batalla se alzaban los llantos y las risas simultáneamente: los que gritaban y lloraban reconocían entre los muertos a sus amigos y familiares. Los que reían, se habían tropezado con un acreedor muerto. Muerto el acreedor saldada la deuda. Cuanto más debían, más fuerte celebraban. Lo que podríamos llamar ahora, todo un reseteo de las finanzas personales.

En el 2011, Pew efectuó una encuesta en Rusia, para diagnosticar el cambio social veinte años después. Las conclusiones eran muy claras: una opinión pública que desea volver a ser una potencia internacional, la expectativa de un líder fuerte que solucione el caos social y la debilidad económica. De los datos se deducía una idea muy clara: el retorno de un ultranacionalismo ruso. Y eso es una novedad interesante y peligrosa en esta nueva guerra fría. No es el viejo enfrentamiento entre capitalismo y comunismo. Son dos nuevos ismos los que ahora se enfrentan en primera fila: el orgullo nacional norteamericano y el orgullo nacional ruso. La identidad es mucho más explosiva que ideología económica dominante. No lo olvidemos: por ahora, Rusia ya no es comunista.

ENVERGADURA


Ahora que tengo su atención subliminal, gracias a las trampas del lenguaje, permítanme que haga algunas preguntas. Empezando dónde Víctor Jara lo dejó. Las preguntas son lo importante. Mucho menos las respuestas. Hay, incluso, preguntas que no necesitan respuesta. Pongamos, por ejemplo ¿Pero tú qué te crees? O ¿De qué vas? Su existencia y lo que cuestiona vale más que cien mil respuestas. Más allá de lo cotidiano, esto lo sabe cualquiera con vocación científica. Es la formulación de la pregunta lo que te permite encontrar soluciones. Llegando incluso a descubrir nuevos mundos. Las preguntas son las llaves. Más aún en política. Las preguntas son llaves para abrir o para cerrar la inteligencia. ¿Qué pesa más, las 400 preguntas del juez Castro o las respuestas sin contestación de la imputada, la Agencia Tributaria o el fiscal? “Eso me pregunto yo”. Dice el fiscal, después de formular una respuesta en forma de pregunta. De esas preguntas que te puedes “ahorrach”. Y cierra el caso, así de esa manera, con multa y mal trago. Vamos, como Santiago cerró España.

Les he preguntado a mis estudiantes ¿qué pesa más “una tonelada de paja o una tonelada de plomo”?. Algunos se fijan en la cantidad y dicen, la pregunta está mal formulada y ofrece respuestas limitadas. Pesan igual, una tonelada. Otros se fijan en la cualidad y aún, como niños de 8 años, responden: el plomo. Después he preguntado ¿qué pesa más “una tonelada de ciudadanos o una tonelada de infantas de España”?. Aquí la unanimidad fue total: pesa más una tonelada de infantas. Donde va a parar. Se fijaron en la cualidad, que se mide con otros pesos. Serán buenos sociólogos: la ciencia es tanto el número como el numerito. Cantidad y calidad, lo dijo Max Weber, las dos medidas de la sociedad.

Gallardón, ministro que defiende “su justicia” (“ha dicho su verdad” decía hábil Roca tras la declaración de la ínclita), convierte el choque de un espermatozoide con un óvulo en principio fundamental de su movimiento de liberación contra las mujeres no madres. Un ministro que pone tasas, aranceles y portazgos a la justicia, y dice que nadie debe forzar a un diputado a votar contra su libre conciencia (escraches), para después meter todas las conciencias de los diputados del PP en el puño de hierro del partido, y jugar al vota que apoyas, que después yo ya si luego vemos como lo cambiaremos. La justicia interpretada desde el juego político, la justicia limitada por los poderes económicos, la justicia recortada al territorio nacional… En España, querido James Joyce, la Justicia es un principio fundamental que se diluye hasta hacerse casi impalpable por prescripciones, amnistías o invalidación de pruebas. Ya sobre eso, todo lo demás.

Por último, las preguntas del poder. Las que hacen que lo mires al revés. Una periodista de un periódico me pregunta por el “desafecto de la política” y la “desconfianza hacia los políticos” de los ciudadanos españoles. Parece que eso lo explica todo. Pone el foco y el centro en unos ciudadanos desafectos y desconfiados. Por las razones que sea, pero la sociedad, como que no está a la altura. Mala gente. Seguro que me gané su amistad cuando le dije que preguntaba desde y para el discurso del poder. Que las preguntas interesantes son las contrarias. Lo que tenemos que explicar, y los que deben responder, son los políticos españoles. El desafecto principal (como detonante de la crisis social) ha sido de los políticos y las instituciones respecto a los ciudadanos e incluso hacia lo que ellos mismos representan. No al revés. En algún momento los políticos reemplazaron la política (servicio al bien común y los ciudadanos) por el politiqueo. Un mundo cerrado, de partidos autorreferentes, dónde el objetivo es sobrevivir dentro y ganar fuera. La lógica imperante es la lógica de las organizaciones formales (Robert Michels). El día 12 de febrero, con el voto secreto lo dijeron a voces. Las reglas que se han dado para funcionar, y sus objetivos, producen una dinámica propia viciada que los aleja de sus objetivos. Genera discursos vacios, busca votantes fanáticos y aliados estratégicos en la economía y en los otros poderes del Estado. Primer error, el desafecto es de los políticos respecto a la política. No es desafecto ciudadano. Al desafecto de los políticos le sigue, como consecuencia, la alienación de los ciudadanos. "Le llaman democracia y no lo es" no es una frase de ciudadanos desafectos. El afecto a la democracia es evidente. La alienación (“no nos representan”, “mi voz no cuenta”, “van a lo suyo”...) es la respuesta ciudadana (alienación) al desafecto de los políticos respecto a lo que deberían ser y hacer.

Otro ejemplo, "la desconfianza de los ciudadanos” respecto a los políticos. Va a ser que tampoco. Es, lamentablemente, al revés. Las instituciones y los políticos siempre han desconfiado de los españoles: sistema electoral que "corrige" el posible pluripartidismo, cortapisas a la participación ciudadana (incluidas iniciativas legislativas, normativa contra las protestas que esquiva al poder judicial…) y tantos otros procedimientos y mecanismos para proteger la democracia (“su democracia”, resultado del funcionamiento de sus organizaciones políticas). Ya desde la transición, los políticos percibían a los ciudadanos como amenazas a la estabilidad institucional. El discurso “lustrado”, los españoles no tenían cultura democrática, su cultura política era débil e incluso autoritaria. Los ciudadanos reclamaban justicia frente al franquismo, pero el modelo de transición española, de traga y sigue (que la sociedad se trague el pasado para que tengamos futuro) se impuso contra los ciudadanos. Desde entonces los políticos españoles desconfían de ellos. Y es esa desconfianza de los políticos hacia los ciudadanos la que hace que piensen (lo llevan en su ADN político) que la democracia deba ser protegida contra los españoles (a veces incluso detrás de muchas vallas o por la policía).

Las palabras, ¡Ay! las palabras. Enviamos a Europa una candidatura poderosa, los mejores… La importancia se demuestra en que se envía al número dos, para que vaya de uno… Palabras, palabras, palabras. Hacienda, por ser quien soy, me mira con lupa… que bien traído. Palabras, palabras, palabras… ese engrudo pegajoso, que decía Julio Cortázar. Útil para recomponer la realidad. Para darle forma e identidad. Para enjaular el pensamiento. Ahí Cortázar y Wittgenstein estaban de acuerdo. ¿Qué cosas, no?

viernes, 24 de enero de 2014

Al pairo



Contra las marejadas de corrupción, Rajoy ha puesto el partido al pairo. Basta escuchar sus respuestas en la entrevista con Gloria Lomana. Especialmente a los 18 años de vino y rosas que vivieron sus tesoreros en Genova. Era la época en que los empresarios sabían cómo llevar a buen puerto sus negocios. Rajoy murmura… Pues eso, pues claro, pues ahí esta… O algo parecido que da igual. Afloja velas discursivas y reduce resistencias. Aguanta. Ahora que Rajoy es un libro abierto de lenguaje no verbal (guiños cuando miente, patadas cuando le incomoda la pregunta…) permítanme que le lea la mente. Está canturreando algo. Es una canción de su juventud. ¿Los 70 tempranos? Vaya… Y tiene algo que ver con los tribunales… No, no… Lo tengo… ¿No suena a Rocío Jurado? Eso es. Es un clavel. No. Él no. La canción. Lo que tiene en mente es “Nadie sabe... nadie sabe, aunque todos lo quieren saber... ni la clave, ni la llave, de mi cuándo, mi cómo y porqué…”. Y vuelve a empezar. 

Parece que es un Earworm o gusano de oreja. Una canción que se repite y se repite mentalmente sin poder parar. Se siente feliz con el gusano tequilero. Y yo que pensaba que era una mosca lo que tenia detrás de la oreja. Así que el gusano musical es por si las moscas… Ahora piensa en Ignacio González, de aquí, de Madrid. Está disgustado. No le gustan las salidas por peteneras. Todos saben que trae mala suerte para el interprete. Y aún más si es entrada en antena por peteneras. “¿Cómo se le ocurre tener a Pedro J de enemigo en mitad de la guerra con él? Aunque claro, este se tiene solo sin necesidad que le ayuden. Menuda mosca cojone... Al delfín que se convirtió en bacalao le van a enterrar con tantas noticias, que su futuro político va a parecer un descampado. Y encima no creo que pueda recalificarlo como urbano. Je, je, je”. Vaya. Rajoy se hace los chistes él solo. Como mentalista intuitivo es agotador seguir la mente de Rajoy en su tortuoso concierto. Pero alguna conclusión provisional tenemos de su cuadro psicológico: está claro que le gusta la copla, no le gustan las peteneras, se hace los chistes para sus adentros y padece de un gusano musical en la oreja. Ya se lo que está pensando usted, pero con menos da para una serie de TV con siete temporadas.

Rajoy plantea que el rey es humano y le preocupan sus hijos. Ipse  dixit. Famosa falacia dónde planteando que los hechos son como son se rebaten los argumentos del contrario. En definitiva, que no haría un padre por sus hijos. Y es el padre humano y responsable, que no el rey divino irresponsable, quien se preocupa y ocupa. Algo así como, lo que hace el rey no es profesional, es personal. No se a ustedes pero a mi me tranquilizó. Al fin y al cabo la monarquía se transmite por la sangre. El titulo acompaña pero no empaña el cariño verdadero. “Que no se compra ni se vende. No hay en el mundo dinero para comprar los quereres…”. Manolo, por fin los borbones se hispanizan de verdad.


Es cada vez más evidente que los españoles no están para rotondas. Aunque la cabra tire al monte e insista en hacer bordillos, termina yéndose con la música a otro barrio. Lo que ha pasado en Gamonal es muy simple: cuando no hay para pan, no hay para vino. Y menos para champaña. En latín vulgar “Primus vivere  per  rotondare”. La política, y especialmente la local, exige ahora más que nunca la máxima sensibilidad social. Es más, tendrían que ir pensando en ponerle Durex Extra Sensitive (marca registrada) a los presupuestos. Es decir, los cinco sentidos habituales más el sexto que permite ver muertos políticos. 

En la sección de tribunales es evidente que esto va como va. Los que disfrutan de la desigualdad (fama, dinero, prestigio y todo lo demás) están con el “Mecano” en todo. Entre el “no me mires, no me mires” y el “mira ahora, mira ahora” ya no sabemos a qué atenernos. Por eso el fiscal dice que “él no lo ve”. Le ha cogido una discontinuidad cuántica, y mirando por un agujero de gusano sónico ve un hecho irrefutable: “¡Ella no quería oiga! ¡Ella no quería!”. Y poniendo vocecitas de Martes y Trece lo repite y repite con paso de Chiquito de la Calzada, hasta hacerse de un pesado… (Que diría Gila). 

Como la chica parece competente y eficaz (lo demuestra su currículo académico y laboral) ya van varios “cómo me la maravillaría yo”. Primero fue entrar a saco con los mariachis para marcar terreno e invocar todo el encanto popular. Qué no somos iguales dice la gente (…/…) que tu eres un canalla y que yo soy decente… ”. Con ello le sacaron por pies en el Museo de Cera. Pero solamente le cambiaron de sala, no fue más allá la cosa.

Descartando la  incompetencia y ser engañada, quedaba la locura transitoria. Una locura a lo Juana la, pero moderna y con un enfoque laboralista. Allí llegó la famosa línea de defensa, que el prestigioso bufete de Roca evaluó poner en marcha. La defensa conocida como Woman  in  Love: “I am a woman in love and I'd do anything to get you into my world. And hold you within. Its a right I defend. Over and over again.  What do I do”. Pero un algo de última hora les ha retraído. Creo que Barbra Streisand y la prensa del corazón no es jurisprudencia consolidada. Además, no está determinado el nivel de inglés del juez. Y Castro está caliente para que le vengan con “la gata bajo la lluvia”. 

¿Y ahora qué? Pues lo último es la estrategia de defensa denominada “el titi”. Aquel que iba montado en el autobús, de pie y sin cogerse. Le aconsejan que se siente, pero siempre responde: el titi no se cae. Otro giro, y la misma respuesta. El titi no se cae. Finalmente, en un frenazo, se va de bruces contra el suelo. Se levanta sangrando y sonriendo mientras dice: el titi no se cae, se tira… Al parecer va voluntaria y contenta.
Mala pinta tiene el nudo, (aunque Rajoy ya dice que en el desenlace terminara todo bien), si las estrategias empiezan en el “Que no somos iguales”, continua por el “Woman in Love” y terminan parodiando al Titi. Continuaremos informando.

En el centro derecha y la derecha surgen varios partidos: Vox, Ciudadanos, Upyd y vendrán más. Ya saben, lo del panal de rica miel… pero con final feliz, en plan peluquería china. Ventajas y desventajas. Al PP, con el electorado de amplio espectro de sus horas altas, le perjudicaría este proliferar de partidos en su campo. Pero no tanto al PP, en horas muy bajas (corrupción y demás); que surjan partidos de derechas que capitalicen un voto que estaba en la abstención y el desanimo, permite que la derecha enceste por “rebote”. Al fin y al cabo, una derecha fragmentada (y por ello movilizada) es una estrategia de salida del pozo razonable en esta situación límite: futuras alianzas de gobierno y cuando pase el temporal, posibilidad de coalición o refundación, y todo vuelve a empezar. Es decir, los mismos perros con distintos collares pueden formar una jauría de derechas que continuaran cazando votos ahora desperdigados. 

Y ya en la caza, Iván Espinosa de los Monteros irá por Vox (no populi, desde luego). Es un galgo de raza en eso de España y Ole. No como tantos jóvenes que están en lo de España y volé. Otro que está preocupado por dónde aparcar la moto acuática en el Parlamento Europeo es el tercer hijo del octavo conde de Ripalda, Álvaro de Marichalar. La derecha, en su propia revolución de los “clavelitos”, se propone llevar el próximo Mayo un ramillete de capullos floridos al Parlamento Europeo. Otro milagro de la primavera de Prada (marca registrada), que diría Machado. Eso sí. Bien borracho.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Efímeras y “efimérides”


Los efemerópteros son el orden de insectos más antiguo con vida actualmente. Llevan millones de años sobre la tierra. Como individuos, su vida adulta puede durar cinco minutos (especie Dolania). Otras especies con más suerte, pueden llegar a vivir un día (Ephemeros = que vive un día). Han permanecido por millones de años. Vieron nacer y morir imperios humanos, al igual que fueron testigos de los imperios de otras especies. Pero ¿Qué sabe una efímera? Especialmente cuando en su corta vida, el cerebro está tan concentrado en el sexo como Woody Allen en su bola (“El dormilón”). No hay conocimiento sin memoria. Sin pasado. Da igual que tus registros fósiles tengan 300 millones de años. En el caso de los seres racionales, da igual los miles de años que llevamos sobre la tierra y nuestra capacidad para generar memoria. Es una memoria en gran parte fabricada como legitimación o identidad y forma más una “Historia Natural de la especie humana” que una reflexión sobre las condiciones de nuestra existencia social.

Los cinco minutos que vivimos, nos dan una imagen efímera de una realidad que no lo es. Una memoria llena de efemérides que son realmente “efimérides” en la vida de la especie. Y el sistema educativo la reproduce, ahora  industrialmente. Es evidente que el sistema educativo no forma parte del proceso de conocimiento. Es parte del sistema de legitimación. Aporta formación ideológica además de capital humano. Mano de obra cualificada y ciudadanos descualificados (reducción del mundo posible a un programa educativo y un listado de libros y prácticas). A ello se dedica Wert con intensidad y ahínco, explicando los (¿Son ya siete u ocho? Pierdo la cuenta) reformas educativas que lleva España. Es la mejor respuesta a los que piensan que la transición a la democracia ya terminó. La transición fue una “alucinación transitoria”. La guerra educativa es la continuación de la guerra civil, pero por otros medios. Pregúntale a Wert y su política de becas.

Los estudiantes universitarios y muchos de sus profesores consideran que la perspectiva (también le llaman historia, sea del pasado o del futuro) son cosas de otras disciplinas. Y en los temarios, los fenómenos sociales tienen sus prolegómenos (tema 2), pero después se les estudia como sí de generación espontánea se tratase (temas 3 a 9). Hablar de la historia y sus procesos, enmarcando el presente como una parte que solamente adquiere sentido dentro del cambio, es (toca madera) Marxista. Los científicos sociales que intentan una comprensión de “Longue durée”, como Wallerstein, son excepciones. Sus explicaciones dan resultados y funcionan. Pero que importa que funcionen. ¿Quién dice que a las élites le interesa las explicaciones que exponen sus desvergüenzas? A los científicos sociales solamente le espera la hoguera. Aunque salgan de la cueva.

Tan efímeros somos, que ya llegan arrasando los de la nueva legitimación: genetistas y neurólogos. Y rápidamente, los del “trending topic” se suben al carro. No hace mucho, el sociólogo Pérez Díaz mostraba como los mejores, y otros rasgos positivos, eran genéticos. Los adoptados no eran tan “así” como sus padres de sangre y semen. Le reconozco la tarea titánica de controlar la certeza de la paternidad, la estructura de los afectos y posible selectividad de los refuerzos, la autoimagen y status familiar y social de los adoptados frente a los que no, y tanto elementos que algo pueden decir. Pero que “trending” explicar los fenómenos sociales como procesos químicos. Así el “materialismo histórico” queda superado y más allá. Ustedes no saben lo que da, y puede dar de sí, el cerebro reptil (Paul MacLean). Siendo la ciencia social oficial más legitimación que comprensión, los nuevos tiempos anuncian su sustitución por los batas blancas. Aunque en España el riesgo a corto plazo es menor. Con la política científica del PP, las únicas batas blancas que se verán por mucho tiempo será en los anuncios de detergentes.

Por lo demás, en lo de siempre, estamos en lo mismo. El libro gordo del “Pepete” (o contabilidad B) enseña, entretiene y yo les digo descontento, hasta la declaración de Barcenas que viene.